Una fecunda obstinación.
La sola existencia de un formato visual como el Monitor Plástico es un hecho realmente extraordinario. No sólo por su nivel de incuestionable calidad, su cuidada producción o a su sólido intento divulgador, rasgos que de inmediato serán repasados, sino por otra circunstancia que lo convierte casi en un milagro: su porfiada capacidad de persistencia, un par de resurrecciones incluidas. La primera etapa del Monitor, nombre reducido y coloquial impuesto por el uso, se inicia en televisión, en el canal oficial, y comienza en septiembre de 1994. Logra una permanencia asidua hasta octubre de 1995. De ese período quedará una estimable producción videográfica. La segunda etapa es breve y se desarrolla en el 2000. La tercera, comienza en enero del 2006 y, afortunadamente, llega hasta el presente. Nuevamente en el canal oficial y con repetición en TV Ciudad.
La calidad sostenida ha sido una característica común a todas las etapas. No faltó quien pensara que el montaje aparecía influido en exceso por un criterio cinematográfico y poco atento al intento pedagógico minucioso. Sucede que esa no es, no debe ser su función. El Monitor no quiere ser una minuciosa enciclopedia visual sobre arte nacional. Tampoco quiere aferrarse a un tiempo narrativo que lo aproxime al aburrimiento. Es un llamador, un provocador, un incitador, un buen ejemplo de marketing respecto a esa producción artística. Además, virtud esencial, da la posibilidad de que los creadores transmitan sus reflexiones sobre las respectivas tareas hacedoras, sobre sus afanes comunicantes. Es un gozoso lujo que se fue forjando contra la pobreza generada por la apatía y el desamparo. Un lujo que nos permite seguir creyendo en el valor del ejercicio creador, en el de la cultura toda. Un lujo que nos deleita con un enfoque amable, poco pretencioso pero profundo. Con claridad sin simpleza, con exigencia sin circunspecciones. Un lujo que no es motivo de soberbia sino de sereno regocijo, de confortable seguridad.
Otra virtud esencial es abarcar el amplio espectro de la producción nacional, sin dar preferencia a vertientes estilísticas ni a medios disciplinarios.
Alfredo Torres
(síntesis del texto que presenta a la edición de la Colección El Monitor Plástico en formato DVD) |
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Una Fecunda Obstinación
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